Más allá del sexto puesto: una Argentina que sigue creciendo desde abajo
La Selección Argentina Sub-15 cerró su participación en la Liga Evolución de CONMEBOL en el sexto lugar después de igualar 2-2 frente a Brasil y caer en la definición por penales. El resultado final quizás no refleje las expectativas, pero el torneo vuelve a dejar señales de un fútbol femenino argentino que está construyendo desde sus categorías formativas y que empieza a competir con mayor continuidad en el escenario internacional.
Argentina se despidió este sábado de la Liga Evolución Sub-15 Femenina con una sensación agridulce. La Albiceleste empató 2-2 frente a Brasil en el encuentro que definía el quinto puesto y terminó cayendo desde el punto penal. De esta manera, el seleccionado nacional cerró el campeonato en la sexta posición.
La tabla dice sexto puesto. Es un dato concreto y no hace falta esconderlo. Pero en categorías formativas, donde el objetivo necesariamente debe ir más allá del resultado inmediato, también corresponde observar cómo se compite, qué futbolistas aparecen y qué continuidad existe entre los clubes y las selecciones juveniles.
Y desde esa perspectiva, el balance argentino permite una mirada más optimista.
De igual a igual con Brasil
El último partido quizás sea la mejor síntesis. Enfrente estuvo Brasil, una de las principales referencias históricas del fútbol femenino sudamericano y, además, vigente campeona de esta competencia. Argentina sostuvo el partido, convirtió dos goles y llevó la definición hasta los penales.
No alcanzó para quedarse con el quinto lugar, pero tampoco hubo una distancia imposible de disimular entre ambos seleccionados.
La campaña argentina había comenzado con una contundente victoria 3-0 frente a Uruguay, continuó con el empate 1-1 ante Bolivia, una ajustada derrota 1-0 frente a Chile y otro empate 1-1 contra Paraguay, selección que terminaría clasificándose a la final. Con cinco puntos, Argentina finalizó tercera en la Zona Sur y consiguió el derecho a enfrentarse con Brasil, tercero de la Zona Norte, para definir el quinto puesto.
Naturalmente, hubo aspectos para mejorar. Argentina no consiguió transformar varios momentos favorables de los partidos en victorias y esa falta de contundencia terminó alejándola de la pelea por los primeros puestos.
Pero reducir toda la evaluación al sexto lugar sería quedarse solamente con una parte de la historia.
Las inferiores empiezan a dar señales
El crecimiento del fútbol femenino argentino difícilmente pueda construirse únicamente desde la Selección Mayor. Para acercarse a las principales potencias de la región y del mundo resulta indispensable ampliar la base: más chicas jugando, más competencia, más partidos y futbolistas llegando cada vez mejor preparadas a las selecciones juveniles.
En ese sentido existen señales alentadoras.
Actualmente, el fútbol juvenil femenino de AFA sostiene una competencia regular con categorías Sub-14, Sub-16 y Sub-19, con clubes de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y San Luis, entre otras provincias, disputando un calendario cada vez más importante para la formación de futbolistas.
Ese recorrido comienza a trasladarse también a las selecciones.
Hace apenas unos días, la Selección Argentina Sub-20 volvió a clasificarse a los octavos de final de una Copa Mundial por segunda edición consecutiva, algo que hasta hace pocos años estaba lejos de ser habitual para el fútbol femenino nacional. En Polonia 2026, además, Argentina consiguió victorias ante Benín y México para meterse nuevamente entre las 16 mejores selecciones del torneo.
No significa que el trabajo esté terminado. Mucho menos que Argentina haya achicado definitivamente la distancia con las grandes potencias. Significa algo más sencillo y probablemente más importante: hay una estructura que comienza a producir continuidad.
El resultado importa, el proceso también
Argentina quería terminar quinta y no pudo hacerlo. Brasil se quedó con la definición y la Albiceleste regresará con un sexto puesto.
Pero estas futbolistas tienen apenas 14 y 15 años.
En esta etapa, cada partido internacional, cada concentración y cada enfrentamiento contra selecciones como Brasil, Paraguay, Chile o Uruguay constituye una experiencia que difícilmente pueda medirse únicamente mirando una tabla de posiciones.
El verdadero desafío estará en lo que suceda después.
Que las integrantes de esta Sub-15 continúen teniendo competencia en sus clubes. Que algunas puedan llegar a la Sub-17. Después a la Sub-20. Y que las mejores encuentren finalmente un camino hacia la Selección Mayor.
Para eso sirven las inferiores.
Por eso, el sexto puesto debe ser observado, analizado y utilizado para corregir, pero no debería tapar una realidad más amplia: el fútbol femenino argentino está empezando a construir desde edades cada vez más tempranas.
Los resultados importantes probablemente sean los últimos en aparecer.
Antes tiene que existir el camino.
Y Argentina, poco a poco, parece estar empezando a recorrerlo.













