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SE TERMINÓ EL MUNDIAL, EL CRECIMIENTO CONTINÚA.

La Selección Argentina femenina Sub 20 quedó eliminada del Mundial de Polonia 2026 después de perder 1-0 ante República de Corea. El resultado puso fin a la ilusión de alcanzar por primera vez los cuartos de final, pero no borra una campaña que volvió a mostrar la evolución del fútbol femenino juvenil argentino.

SE TERMINÓ EL MUNDIAL, EL CRECIMIENTO CONTINÚA.

SEGUNDA CLASIFICACIÓN CONSECUTIVA A OCTAVOS

El equipo de Christian Meloni compitió de igual a igual en un partido cerrado y exigente. El gol de Beom Ye-joo, a los 34 minutos, le dio la clasificación al conjunto asiático. Argentina buscó la igualdad hasta el final, pero no logró quebrar una defensa que sostuvo la ventaja y aseguró el pase coreano.

La Albiceleste se repuso de la derrota del debut ante Polonia con dos actuaciones que quedarán entre las más importantes de su historia en la categoría: la goleada 8-0 sobre Benín y la remontada 3-2 frente a México. Terminó segunda en su grupo, sumó seis puntos y marcó once goles antes de disputar los octavos.

El recorrido también tuvo nombres propios. Annika Paz convirtió cinco goles y se transformó en una de las figuras argentinas del torneo, acompañada por un equipo que mostró recursos ofensivos, carácter para levantarse después de un comienzo adverso y personalidad para resolver un partido decisivo.

En Colombia 2024, Argentina había alcanzado por primera vez los octavos de final de un Mundial femenino. Dos años después volvió a ubicarse entre las dieciséis mejores, pero esta vez lo hizo con dos triunfos, una producción goleadora inédita y una clasificación conseguida como segunda de su zona.

La eliminación duele porque el equipo estuvo a un paso de superar otra barrera. Sin embargo, el balance excede el resultado ante Corea: Argentina ya no llega a estas instancias como una excepción. Empieza a convertirlas en una costumbre. La continuidad del trabajo, el crecimiento de las competencias juveniles y la aparición de nuevas futbolistas permiten mirar hacia adelante con bases cada vez más firmes.

El Mundial terminó, pero dejó una certeza: la distancia con las principales selecciones se sigue reduciendo. El próximo desafío será transformar esta evolución en presencia habitual en las fases decisivas y acompañar a esta generación para que su experiencia también fortalezca a la Selección Mayor.