“Que nos tengan miedo, que nos respeten”
En una entrevista con El Femenino Stream, la delantera de River repasó la participación argentina en Marruecos, sostuvo que el equipo podía llegar más lejos y habló de su formación, el acompañamiento familiar y los desafíos de combinar el fútbol con el colegio.

Mercedes “Meme” Díz volvió del Mundial femenino Sub-17 con dos sensaciones que conviven: la satisfacción por lo que mostró Argentina y la frustración por una eliminación que sintió prematura. La clasificación a octavos en la primera participación mundialista de la categoría representa un avance, pero para la delantera ese reconocimiento no alcanza para explicar las ambiciones del plantel.
En diálogo con El Femenino Stream, Díz destacó la calidad del equipo y su capacidad para competir internacionalmente. Su balance estuvo atravesado por una idea: las juveniles argentinas quieren que los logros históricos sean un punto de partida para buscar resultados cada vez mejores.
La confianza de una generación que quiere más
La atacante expresó que Argentina demostró estar a la altura de sus rivales y que las selecciones juveniles empiezan a generar una consideración diferente. “Nos ven con otros ojos”, afirmó al describir ese cambio.
Esa confianza no le impide reconocer cuánto queda por construir. En su reflexión final, valoró el crecimiento del fútbol femenino argentino, el compromiso de sus compañeras y el acompañamiento que recibieron durante el torneo. También pidió que ese respaldo continúe después del Mundial.
Su mirada reúne orgullo y exigencia: sentirse parte de un proceso de crecimiento y, al mismo tiempo, resistirse a considerar suficiente cada nuevo paso.
Ghana y la jugada que todavía duele
Al recordar la eliminación ante Ghana, Díz volvió sobre la pelota que golpeó el travesaño y cuyo posible ingreso al arco generó discusión. La delantera manifestó que, para ella, había sido gol, aunque aclaró que desde su posición en el campo no pudo observar con precisión toda la secuencia.
También contó la reacción del banco y la ansiedad que atravesó mientras se resolvía la jugada. Su relato permite reconstruir la intensidad emocional de ese momento, pero expresa su interpretación personal: el tanto no fue convalidado.
La definición por penales cerró el recorrido argentino y dejó en el plantel la sensación de que había posibilidades de avanzar más.
El oficio de goleadora también se entrena
Díz explicó que durante el encuentro con Ghana percibió una marca diferente, con varias adversarias pendientes de sus movimientos. Esa atención le planteó dificultades para recibir y resolver con comodidad.
La conversación también mostró aspectos de su aprendizaje. Zurda, reconoció que necesita seguir desarrollando la pierna derecha y señaló que la viene trabajando tanto en la Selección como en River.
Recordó, además, que Christian Meloni la ubicó como centrodelantera cuando ella había llegado pensando en una función en el mediocampo. Su presente como goleadora también se construyó a partir de ese cambio de posición y de las herramientas que fue incorporando.
Entre River, la familia y el colegio
La vuelta al club tuvo el alivio del reencuentro. Díz destacó el recibimiento de sus compañeras y el vínculo con futbolistas con quienes ya había compartido la Sub-16.
Fuera de la cancha, contó las dificultades que tuvo para compatibilizar la escolaridad presencial con los entrenamientos y explicó que posteriormente pasó a estudiar de manera virtual. Su experiencia expone una exigencia cotidiana del deporte juvenil: sostener la formación educativa mientras aumentan los viajes y las responsabilidades deportivas.
En ese recorrido, sus padres ocupan un lugar central. Díz los identificó como un apoyo fundamental, aunque también contó que regresar a su casa en Navarro le permite descansar de una rutina atravesada por el fútbol.
Un sueño que sigue en construcción
“Estoy cumpliendo un sueño”, resumió al recordar la velocidad con la que cambió su vida deportiva. La posibilidad de jugar en Europa aparece entre sus deseos, mientras continúa formándose en River y sumando experiencias con la camiseta argentina.
Su testimonio deja una imagen que va más allá de los goles: una futbolista joven que disfruta lo conseguido, reconoce lo que debe mejorar y quiere seguir compitiendo. Marruecos dejó una espina, pero también reforzó una convicción compartida por esta generación: Argentina puede aspirar a más.
